Intentaba no pisar las heridas del suelo y no procurar más dolor
mientras tanto las grietas se iban cerrando y los azulejos volvían a brillar como el primer día
el gris se tornó al fin blanco y negro
y pisaba descanza sintiendo el frío mármol de suavidad escalofriante.
No le gustaba andar sin zapatos
no como a él,
prefería no pisar el asfalto en días de verano
pero ambos adoraban posar sus talones en la arena ardiente de la playa
y escuchar el latido del mar.
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