Desde la ventana contemplaba la lluvia tras el cristal. Su sola vision le provocaba una fría sensación que le recorría todo el cuerpo hasta congelarle los huesos. La lluvia siempre le había traído serenidad y solía decir que disfrutaba del olor a humedad tras una tormenta. Sin embargo, tanta lluvia y tanta humedad parecía que estuvieran calando su corazón y al contrario de lo que le decía Jan, ella no tenía ya la sangre caliente. Por ello, sentía frío con una facilidad asombrosa y necesitaba cada vez más que alguien le prestara su calor.
Pero necesitaba el calor justo, con el que ir poco a poco derritiendo los bloques de hielo que bloqueaban parte de sus articulaciones. Demasiado calor de golpe podría quemarla por dentro y ella no deseaba que su sangre hirviera nunca más. Sólo quería recuperar el mar rojo.
sábado, 28 de junio de 2008
jueves, 5 de junio de 2008
No sé cuántos abrazos de cristal
entran en una botella
pero yo sigo bebiendo vino.
Vinoteca de sentidos
enciende la luz mientras sostienes la copa
apaga la luz después y no mires al suelo.
Saborea ahora los colores
amargos, rojos, rosados, blancos
observa la textura del papel
pero no arrugues el libro
guárdalo en la estantería.
entran en una botella
pero yo sigo bebiendo vino.
Vinoteca de sentidos
enciende la luz mientras sostienes la copa
apaga la luz después y no mires al suelo.
Saborea ahora los colores
amargos, rojos, rosados, blancos
observa la textura del papel
pero no arrugues el libro
guárdalo en la estantería.
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