miércoles, 21 de marzo de 2007

Es el primer día que tengo realmente casero desde que el 21 de febrero aterricé aquí.
Parece mentira tener de nuevo una cama con sábanas, un armario y cierta armonía... lo echaba de menos... una casa de verdad! un lugar donde por fin dejar tus cosas y no tener que rebuscar en la maleta...
Como suelo decir últimamente muy a menudo....estoy curada de espanto.
Ya no soy tan maniática, histérica y escrupulosa con las pequeñas cosas del día a día. Hace tiempo que dejé de ser tan pija para las pequeñeces, pero ahora creo que no lo soy para nada. Esta experiencia de ir a vivir a un país extranjero dice la gente que te hace crecer y valorar más todo lo que tienes...No lo dudo. Pero sobre todo te hace inmune y te hace soportar e incluso acostumbrarte a determinadas cosas. Vas como en retroceso. Por ejemplo vuelvo a compartir habitación. Desde los 12 años creo que no compartía cuarto con nadie. Mis hermanas y yo nos peleábamos tanto que nos tuvieron que poner en habitaciones distintas. Pero ahora incluso no lo veo tan mal. Es una de las cosas a las que me estoy acostumbrando.