jueves, 13 de marzo de 2008

“La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra (…). Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes".


Tenía “La insoportable levedad del ser” de Milán Kundera en la estantería de mi habitación. Lo puse ahí con la intención de leer el libro hacía ya bastante tiempo, pero aún no había encontrado el momento de decidirme a abrirlo y sumergirme en esta nueva historia. Tanto una de mis hermanas como mi padre lo recomendaban con vehemencia, especialmente por la belleza de su contenido filosófico. De hecho, ambos lo confirmaban como uno de sus libros favoritos.
De pronto, aquel dia experimenté la necesidad imperiosa de leerlo, sabiendo que de esa manera me sentiría más cerca de mi padre. Mis lágrimas caían silenciosas por mi rostro mientras intentaba alcanzarlo entre los otros libros que compartían el hueco de la estantería. Entonces lo atrapé y lo apreté con fuerza. Mientras lo tenía entre mis manos, todavía cerrado, me acordaba de ti. Sentía una lluvia de sensaciones entre las que la angustia se apoderaba de todas las demás. Los recuerdos llovían y un sol brillante y abrasador me quemaba la garganta. Por fin lo abrí, con un miedo desconocido y una emoción indescriptible. Tenía una fecha escrita en la primera página, que habías plasmado con el mismo sello que utilizabas en la farmacia. Tenía también tu firma escrita con tu pugno y letra, que me producía un sentimiento incontenible de agnoranza de tu presencia, de tu carigno y de tu sabiduría. Me fijé enseguida en aquella fecha y mis ojos no podían creerlo. Busqué un calendario para confirmarlo y ahí estaba: era exactamente el mismo día pero hacia agnos cuando estabas marcando la primera página de este libro.
Sentí un escalofrío. Una extragna sensación me invadía todo el cuerpo. No entendía que una coincidencia así pudiera producirse. Era la misma fecha pero agnos atrás cuando eras tú quien tenía este libro entre sus manos y ahora era yo la que lo sostenía…pero tú ya no estás.

Ahora llevo encima la carga más pesada, que es tu ausencia pero también todo el amor que nos dejaste. Sin embargo, a veces siento que floto y todo me da igual.

4 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
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Anita dijo...

menos mal que quedan personas que a través de sus palabras logran emocionarme, sin ellos, mi vida, estaría vacía

Anita dijo...

stars have their moment
and them die
^_^
Deberías venirte a verme putiti
Te doy 10 puntos si me dices la canción